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Apuntes históricos sobre la Fiesta de Moros y Cristianos en Benamahaoma. II

La aportaciones al estudio de la Fiesta de Moros y Cristianos en Benamahoma realizada por Tomás García Figueras. D. Tomás García Figueras (Jerez de la Frontera, 1892-1981), fue un militar africanista y bibliófilo que desarrolló una buena parte de su vida y carrera profesional en Marruecos donde llegó a ocupar distintos cargos, entre ellos el de Delegado de Asuntos Indígenas (1952-1956).

Igualmente fue alcalde de Jerez de la Frontera desde 1958 hasta 1955. Durante toda su vida desarrolló una fecunda obra y aglutinó una importantísima documentación especializada en África y mundo árabe en general y del Protectorado de España en Marrueco en particular. Esta colección fue donada por García Figueras a la Biblioteca Nacional de España en 1966, conociéndose hasta 1989 como “Colección García Figueras”(15).

Entre esa fecunda obra se encuentra el maravilloso artículo que realizó para la revista colonial África donde aporta una serie de datos y fotografías interesantísimas de cómo se desarrollaron las Fiestas de Moros y Cristianos en la Benamahaoma de 1935, en las que estuvo presente. Posteriormente escribiría, en 1959, un artículo en el ABC sobre las Fiestas de Moros y Cristianos en Benamahoma donde recogió parte de su investigación in situ realizada en 1935, aportando una serie de datos nuevos. Igualmente hemos localizado un documento mecanografiado, sin fecha ni firma aunque probablemente realizado por García Figueras, en la Biblioteca Nacional de España que aporta también una serie de datos interesantes en cuanto al desarrollo de la fiesta tras la posguerra. En su artículo para la revista África recoge, entre otros datos, como se desarrolló las luchas de Moros y Cristianos en 1935(16): El día 13 de junio, por la mañana, se dijo una misa en la Ermita de San Antonio posteriormente se sacó en procesión al Santo, una procesión muy sencilla con un estandarte y un paso “pequeñito, como la imagen, que los hombres llevan cogidos por las andas, y unos músicos”. Desde la salida, los cristianos fueron delante protegiendo al Santo. Los moros permanecieron emboscados. El primer encuentro entre los bandos se dio al comienzo de la calle San Antonio. Según el autor antes de 1935, aunque no especifica cuando, “venían los moros disparando sus escopetas y dando gritos de guerra desde el nacimiento del Majaceite. Así trepaban en dirección a la ermita, comenzando entonces las guerrillas”. Desde la salida los cristianos le gritaron a los moros: “¡Cobardes¡, ¿Dónde estáis?, salir, traidores; no esconderos, gallinas, (…)." Los moros emboscados salieron a su encuentro, se insultaron, lucharon, (…): “Los capitanes de ambos bandos se adelantan, cruzan los sables, se baten, luchan cuerpo a cuerpo animados por los gritos de aliento de los suyos, caen abrazados; entonces gritan: hijos míos ayudadme. Y las escopetas de ambos bandos disparan al aire”. Los moros salieron vencedores y marcharon delante del Santo. Los cristianos en retirada le dijeron a los moros: “antes peleabais por matarlo y ahora por defenderlo” (…) “y unos y otros mezclan los gritos de reto con los más feroces y enconados insultos” Continuando por la calle San Antonio se va alternando la lucha, las “guerrillas” como las llamaban en aquella época los lugareños. El recorrido continua por la calle Real llegando a la plaza del pueblo donde se da por finalizada la lucha, quedando el Santo custodiado por el bando moro: “Ese día no vuelve el Santo a su Ermita, se tiene dispuesta una casa particular y allí se coloca y queda guardado hasta el día siguiente” Mientras el Santo espera en la plaza ser trasladado a la casa particular, los dos bandos se dedican a hacer prisioneros entre los que han acompañado la procesión, para que, dentro de sus posibilidades, paguen su “rescate”, es decir, una limosna que era invertida para sufragar los gastos que ocasiona el festejo y en la compra de lo que fuese necesario para la Ermita. Al día siguiente, 14 de julio, se celebró de nuevo misa en la Ermita. Luego bajaron hasta la casa donde quedó el Santo el día anterior. Una vez recogida la imagen recorrieron el resto de la calle Real, realizando sus “guerrillas” para llegar a la Ermita a través de la calle Marqués de Estella. La última lucha tuvo lugar en el mismo sitio donde se dio el día anterior la primera; esta vez salen victoriosos los cristianos que se hacen con la imagen y la introducen en su templo, finalizando así las Fiestas de Moros y Cristianos. En este artículo García Figueras aporta datos interesantes en cuanto a la configuración y forma de vestir de ambos bandos: Cada bando estaba compuesto por un capitán y seis soldados que podían ser variable según las personas que desearan intervenir, o el vestuario y armas disponible, etc. Los cargos de capitán y soldados de ambos bandos no estaban vinculados a determinados individuos, aclarando que “los que intervienen en la organización de las fiestas los designan cada año variando, en general, de uno a otro” Los capitanes llevaban sables antiguos y los soldados iban armados con escopetas de uno o dos cañones “estando provistos de buena cantidad de cartuchos con tacos” Los cristianos iban vestidos con uniformes del ejército o en su defecto “de paisanos en manga de camisa”. Los moros estaban vestidos “con más o menos propiedad”: “pañuelos de seda de colores a modo de turbantes y fajas, enaguas blancas de mujer transformadas en zaragüelles, y sobre todo (en ello se observa la influencia de nuestra reciente campaña de Marruecos) prendas de uniformes de Regulares, Mehalas, (capotes, tarbuch), donde han servido algunos de los que intervienen como autores”. Incluso el capitán de ese año (1935) se había dejado la barba para afeitarse y recortarla según las tradiciones marroquíes. Según el autor, las influencias no son sólo en la forma de vestir sino también en el lenguaje ya que, por ejemplo, el capitán moro había vivido varios años en Melilla y había servido en las fuerzas Regulares Indígenas. Según el autor “para la lucha no hay formula convenida” y añade que entre las palabras que se utilizan para desafiarse, insultarse, etc., aparecen palabras árabes corrientes “y mal pronunciadas”. Ya García Figueras apuntaba en 1935 el potencial turístico de las fiestas a pesar de las malas comunicaciones, ya que si Benamahoma hubiera contado con buenas comunicaciones se verían “concurridísimas con la ocasión anual de las Fiestas de San Antonio, su Patrono, y de sus luchas seculares de “Moros y Cristianos”. Posteriormente vendría la Guerra Civil y la terrible posguerra, que en Benamahoma causó una verdadera masacre, y que repercutió gravemente en el desarrollo de las fiestas: “Después, fue ya difícil celebrarlas. No había voluntarios desinteresados y el pequeño número de los que conservaban su ilusión y su fe era insignificante. Con la muerte habían desaparecido algunos actores y ello hacía más difícil reconstruir los Parlamentos, que no estaban escritos y que se transmitían oralmente”(17).

A comienzo de los años cincuenta se produce el cambio de fecha, pasándose de una fecha fija como era el 13 de junio, y sus dos días posteriores, al primer fin de semana de agosto, tal como hoy día lo conocemos. Así argumentaba García Figueras, en 1959, el cambio de fechas en su artículo sobre las Fiestas de Moros Y cristianos de Benamahoma para el ABC: “Benamahoma celebraba su Fiesta de Moros y Cristianos el 13 de Junio, día de San Antonio, Patrono de la aldea. Últimamente ha sido trasladada al primer domingo de agosto por ser esta fecha más favorable, dado el estado avanzado de la recogida de los cereales y de las labores del campo y por no coincidir con las fiestas del vecino pueblo de El Bosque que tiene también como Patrono a San Antonio”(18).

Además añadía una serie de datos interesante sobre el desarrollo de las fiestas de ese año de 1959: “la indumentaria ha sido más cuidada y, por lo tanto, la fiesta ha tenido más brillantez. Todo hace esperar que, si se cuidan, estas fiestas tengan un interés en la región, por otra parte, de tantos atractivos turísticos por sus bellezas naturales” (19).

En 1960 el Ayuntamiento de Jerez de la Frontera, que presidia Tomás García Figueras, ayudó económicamente para el desarrollo de las fiestas. Posteriormente sería la Diputación Provincial la que prestó ayuda económica para dotar a ambos bandos de un vestuario adecuado y para reconstruir: “una buena parte de los Parlamentos” trabajándose “en la actualidad para que este año se termine la fiel reproducción tradicional”(20).

Aunque, según el propio García Figueras, la Fiesta de Moros y Cristianos de Benamahoma no tiene “parlamento (dialogo, generalmente en verso, entre los dos capitanes)”, aunque matizaba que: “alguna vez existió, pero, sin duda, ha ido poco a poco desapareciendo; hoy, como hemos apuntado, los denuestos, las imprecaciones y los gritos de guerra son improvisados y ocasionales. También, en este aspecto, cabe esperar un renacimiento de estas fiestas típicas de Benamahoma”(21).

Hoy en día las Fiestas gozan de una muy buena salud gracias a la implicación decidida de la Asociación Cultural de Moros y Cristianos de Benamahoma, que año tras año se vuelca en esta celebración que hunde sus raíces en tiempos inmemoriales y que representa un fantástico reclamo turístico para la localidad de Benamahoma y el resto de la nuestra comarca. Esperemos que de aquí a no mucho estas “Tradicionales Fiestas y Luchas de Moros y Cristianos” sean declaradas Fiestas de Interés Turístico Nacional de Andalucía, lo que supondría un importantísimo respaldo. NOTAS. * Grupo de investigación “Sierra de Cádiz: Historia, Patrimonio y Cultura” (G151H34).

Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).

Miembro de la Asociación Papeles de Historia. (15) http://www.bne.es/es/Actividades/ActosCulturales/CicloCitaBN/CitaBN2007/ColeccionGarciaFigueras.html (16) GARCÍA FIGUERAS, Tomás: “La Fiesta de Moros…”, op. cit., págs. 110-113. (17) Biblioteca Nacional de España (abreviada: BNE).

Afr. G. F. Cª 351-25, 3 págs. Documento titulado: Otras fiestas de “Moros y Cristianos”. Texto de tres hojas escrito por una cara a máquina, posiblemente de la colección de Tomás García Figueras. (18) ABC. Madrid. 12/9/1959, pág. 11 y ABC. Sevilla. 15/9/1959, pág. 7. Este artículo es un resumen del que realizó para la revista África en 1935. Sólo aporta como novedad los datos que exponemos en el texto. (19) ABC. Madrid. 12/9/1959, pág. 11 y ABC. Sevilla. 15/9/1959, pág. 7. (20) BNE. Afr. G. F. Cª 351-25, pág. 3. Desgraciadamente la fecha exacta de cuando se lleva a cabo esos trabajos para reconstruir los parlamentos no está explicitada en el texto. (21) ABC. Madrid. 12/9/1959, pág. 11 y ABC. Sevilla. 15/9/1959, pág. 7.