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Benamahoma, tierra de romances entre moros y cristianos

Cuando en estos días, primeros de agosto, nuestro pueblo, un año más celebra sus tradicionales luchas de moros y cristianos en honor a su patrón San Antonio de Padua, quisiera resaltar que en este momento se conmemora la Famosa Batalla del Guadalete que se desarrolló en éstas tierras entre el último rey visigodo D. Rodrigo y los ejércitos moros de Tarik. Con esta contienda se inició lo que en la Historia de España se conoce como el Periodo Andalusí y que durará ocho siglos en nuestro territorio, dándonos una de las señas de identidad más representativas de la cultura hispánica. Sería interminable expresar en estas líneas toda la carga cultural, artística, antropológica y social que este hecho tuvo sobre nuestra cultura, donde a pesar de que se vivieran momentos de tensión, mayoritariamente fue una época de esplendor y convivencia entre las culturas judía, cristiana y musulmana. Tres culturas, tres formas de vida y tres maneras de adorar a un mismo Dios.

En este contexto histórico no se puede olvidar que la Serranía gaditana, donde se ubica nuestro pueblo, estaba integrada en el Reino de Granada, que pronto conmemorará sus años de creación. Quizás todo esto unido a la pervivencia de la única Fiesta de Moros y Cristianos que se celebra en la Andalucía Occidental, hacen que esta tierra fuese fuente inagotable de leyendas, cuentos, hechos históricos, transmitidos la mayoría de las veces oralmente, que hacen que llamasen ya no solo a la Serranía sino a este país, España, la Tierra del Romancero. Esta hermosa tradición oral, da a nacer el Romance, o lo que en la literatura castellana se llama el Romancero Viejo, que tanto estudió, investigó y defendió el gran hispanista de nuestra cultura que fue Don Ramón Menéndez Pidal. Los romances son breves poemas épicos- liricos, compuestos por un número variable de versos octosílabos con rima, datan del S. XV y se denominan romances viejos. Dada mi pasión por ellos y por nuestra historia, en los años en los que con todo orgullo y responsabilidad tuve el gran honor de ser el Capitán Moro de mi querida Benamahoma, a la que también considero mi pueblo, sin desvirtuar la esencia de la improvisación en los diálogos de sus Luchas: “Benamahoma, Tu tendrás mientras yo viva, un corazón que te adore, un amor que te comprenda, unos ojos que te lloren, y un Rey Moro que te defienda”, intenté introducir pinceladas de nuestra Historia en forma de Romance, los cuales estudié y adapté a la realidad de Benamahoma, sin olvidar que ya esta Tierra está reflejada en muchos de ellos. Hoy en día mi trabajo puede verse en la Capilla-Mezquita de San Antonio, eje central de nuestras Fiestas. Sin embargo no olvido que he tenido la suerte de ponerle mi voz a esos textos en las calles de nuestro pueblo, de lo cual me siento innovador al haber contribuido a la tradición oral del mismo y hacerlo con un género literario tan hermoso. Un ejemplo de ellos es el que os dedico a continuación:

ROMANCE DE LA PÉRDIDA DE BENAMAHOMA

Al pie de la Sierra del Pinar
grandes alaridos dan:
Unos llaman a Mahoma,
otros a la Trinidad.

Por la cuesta de la Venta entran las Cruces
por la del Descansadero salen los del Corán,
donde antes se oía al almuhacil, llamar a oración;
campanas se oyen sonar.

El Te Deum Laudamus Te; se te oye,
en lugar de Alá Agbhar
no se ven en los minaretes
ya las Medias Lunas levantar,
más las armas de Castilla
y Aragón ven campear.

Entra el Marques de Cádiz,
sale el Rey de Granada que llorando va,
mesando sus barbas blancas,
grandes alaridos da:

¡Ay de mi Benamahoma,
Ay de mis Huertas,
solas en el mundo sin par!

A mis Capitanes Moros y Cristianos, a los poetas e historiadores de nuestra Sierra, y al poeta de la fotografía Don Manuel Belizón, que tanto quiere a nuestro pueblo.

Justo Rodríguez Chacón